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viernes, 22 de junio de 2012

¡ Hasta siempre Bruce Springsteen !


Como ya dije en la anterior crónica, a eso de las 9¨35, la banda formada por 17 personas y bajo el tema, Once Upon a Time in theWest de Ennio Morricone, se fueron colocando en sus respectivos puestos. La E Street Band, es una banda soberbia y versátil, con unos coros vientos y percusiones de primera, el batería Max Weinberg incombustible y buenísimo, y los dos guitarristas Steve Van Zant y Nils Lofgren, con muchos kilómetros encima. Unos segundos después entró el jefe y el estadio se derrumbó, después de gritar tres veces "¡Hola, Madrid!" y un "Hola España" atronaron las dos notas que definen el motivo central de "Badlands", con el que Bruce Springsteen empieza todos sus conciertos desde hace cuarenta años mientras aporreaba su guitarra Fender Esquire. El arranque, como de costumbre, fue absolutamente demoledor, lleno de adrenalina y de sensaciones. Pareció como si una torreta de alta tensión se hubiera descargado sobre nuestros cuerpos, 60.000 almas que casi llenaban un estadio nos sumergimos en una especie de eucaristía rockera, junto con el más grande, para continuar sin pausa con "No surrender". Después, varias canciones del álbum «Wrecking Ball» –tema que da título a su nuevo disco- y a esta gira. (Como no las conocía aproveché para descansar), hecho que coincidió con la caída de la noche y empezaron a brillar las pantallas del móvil, ahora Smarphones, porque no había nadie que no lo llevara., bueno, yo debía de ser el único. La estampa del Bernabeú era digna de verse y de fotografiarse.
Recuerdo para los desaparecidos Clarence Clemons y Danny Federici y discurso del jefe contra la crisis. Con "Youngstown" –gran solo de Nils Lofgren–, "Murder Inc". –gran solo de Little Stevie– y She’s the One se llegó al ecuador del concierto. En la siguiente canción la primera sorpresa de la noche, apareció en escena “Southside” Johnny Lyon, viejo camarada de Nueva Jersey, pero que lo conocían en su casa, puesto que pocos sabían quien era, juntos  interpretaron Talk to Me, un dúo genial y divertido, que hizo las delicias del público. Después se fue a por un cartel, nos lo mostró a todos y se los dedicó a las mujeres, "Spanish Eyes" (una canción de los setenta que jamás había tocado en un escenario). Nos volvió a dar un poco de marcha con  "Working on A Highway" y "Shackled and Drawn"  y siguiendo el guión preestablecido subió a un niño a cantar "Waiting On A Sunny Day". Con "The River", el jefe dedicó la canción a un tal Nacho,  un fan suyo muerto de cáncer y que seguramente todos habréis leido sobre el asunto.
Así el concierto finalizó con un alucinante "Thunder Road", pero todos sabíamos que eso no podía acabar así,  "El Boss", se hizo poco de rogar, el estadio era un hervidero y nadie se quería irse, era imposible, porque lo que estaba sucediendo sobre el escenario no era música, era una fiesta.
Y la parte final del concierto fue antológico, apoteósico, difícil de explicar, pero para los bossmanicos debió de ser el éxtasis. Después de tres horas el jefe nos dijo a todos quien era el mas chulo del lugar, el mas joven y enérgico y nos dijo que si queríamos caña que nos la iba a dar, se quitó 40 años de encima y apareció el mejor Bruce, y parecía decir en cada canción: “¿Por qué creéis que me llaman el Boss?. Una última hora trepidante, con algunos de sus grandes himnos "Born in the USA"- me hizo gracias ver cantar a 60 mil almas esta canción, cuando muchos de ellos iban a las manifestaciones Anti-OTAN de la época-  "Born to Run", el estadio parecía iba a derrumbarse y "Hungry Heart", después una bailable, "Dancing in the Dark", que todos disfrutamos y que Bruce bailó con una niña y otra mayorcita con el guitarra Nils Lofgren. Bajó el ritmo con  "Tenth Av. Freeze Out", con la imagen final de Clemons en la retina y en las pantallas. Y cuando parecía que todo había acabado a bailar nos obsequió con  "Twist and Shout", que aunque todos pensamos, es de los Beatles, (es del grupo Top Notes), a este paso acabará siendo del jefe. Así acabó el concierto del Bernabeú, que más que un concierto fue una fiesta, y que ha sido el recital más extenso de su carrera, con 3 horas y 48 minutos, y 32 canciones. aunque creo que va a ser superado, por lo menos en su último concierto que dará en septiembre, en su MetLife Stadium de Nueva Jersey. Anunció que "volveremos", pero desde mi humilde opinión, era su concierto de despedida del público español, fue muy emotivo y algo sensiblero y eso dice mucho. No fue un concierto perfecto, el sonido se acopló varias veces, pero anduvo cerca. Puedo decir que he vivido la experiencia de mi mejor concierto con el más grande. Vale cada euro que he pagado y cada esfuerzo que he realizado, y el recuerdo será imborrable. Está claro que el de Springsteen es uno de los mejores motes de la historia. Tenemos que estar agradecidos de que hayan sido los americanos los encargados de ponérselo porque, de haber salido de España, se hubiera quedado con “El puto amo” para toda la vida. Que sí, que lo es,  Es The Boss. Y punto final.

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